miércoles, 3 de agosto de 2016

La importancia de las estructuras en la construcción.


La estructura y el espacio constituyen parte de los medios de la arquitectura. Un edificio se aguanta gracias a su estructura. La estructura también desempeña un papel en la organización del espacio en lugares. La relación entre espacio y estructura no siempre es simple y directa, sino que puede estar abordada de diferentes maneras. Existen dos actitudes opuestas. La primera consiste en dejar que sea la estructura la que defina los lugares que uno quiere crear, mientras que la segunda opta por definir primero los lugares y forzar luego a la estructura para adaptarse a ellos. De ahí surgen tres tipos generales de relación entre espacio y estructura: el orden estructural dominante, el orden espacial dominante y la relación armónica entre ellos, caracterizada por la concordancia entre ambos órdenes. 
En la historia de la arquitectura ha habido adalides de esas tres relaciones, como tendremos ocasión de ver en los ejemplos siguientes. También ha habido seguidores de un cuarto tipo de relación, en el cual la organización espacial es independiente de la estructura, razón por la cual ambas pueden coexistir, cada una obediente a su propia lógica y libre, por tanto, de las posibles coacciones impuestas por la otra. Una complicación adicional sobre cuando, una vez establecido el modelo estructural, este puede influir y no meramente responder en la organización espacial. Una norma importante del arte de la arquitectura es escoger siempre una estrategia estructural que este en concordancia con la organización espacial que se pretende conseguir. 
La forma en la que los arquitectos griegos transformaron sus anfiteatros al aire libre en teatros cerrados, constituye un buen ejemplo de organización espacial que entra en conflicto con la estructural, y de las maneras como se puede resolver el problema mediante compromisos de diferentes tipos. En otros edificios de la antigüedad en los que se intentó crear grandes espacios cubiertos, las columnas resultaban indispensables. Cualquiera que fuese la función del espacio, sus usuarios debieron amoldarse al tupido bosque de gigantescas columnas, la menor de las cuales tenían un diámetro de 4 metros. Es posible que a los antiguos egipcios les impresionase gratamente ese espacio abarrotado de colosales columnas, pero esa misma disposición hubiera constituido un problema si el espacio estuviera destinado a realizar representaciones. En el curso de la historia se ha creado innumerables obras bajo la convicción de que la estructura era la principal fuerza confirmadora de la arquitectura, y de que el orden geométrico inherente a la estructura es también el más apropiado para el espacio. Esta íntima relación entre espacio y estructura es también visible en las iglesias y catedrales medievales.

 Todos sus lugares, las capillas, las bodegas, etc. Son identificados estructuralmente mediante bóvedas de piedras. La relación entre espacio y estructura en una sencilla casa de una sola celda o ambiente, es clara y directa: todos los lugares a organizar están bajo la protección de la cubierta y dentro del recinto delimitado por cuatro paredes. Puede haber unas vigas más importantes que otras vigas más importantes que otras, como una cercha, pero eso difícilmente va influir en la organización espacial a la habitación. Las grandes mansiones de paredes de cargas, en el extremo opuesto en lo que a complejidad se refiere, tienden a organizar sus espacios en numerosas dependencias celulares. Existen muchos tipos de casa tradicional en los que las funciones de cerramiento y estructura son independientes entre sí. En esas casas, la cubierta es una estructura de madera (acero u hormigón) y los distintos espacios están delimitados por tabiques no portantes, esos. Esos edificios de esqueleto estructural pueden consistir simplemente en un único ambiente o en un conjunto de habitaciones. En los ejemplos tradicionales las habitaciones o ambientes suelen organizarse de acuerdo con el orden geométrico que sugiere el esqueleto estructural. 

Ciertos arquitectos y movimientos artísticos han preferido independizar completamente el orden estructural de la organización espacial y la creación de lugares. En Long Island, Nueva York, existe una pequeña casa proyectada por los arquitectos Kocher y Frey. Donde todas las dependencias están en el primero piso, que esta levantado a unos dos metros y medio del sueño sobre seis pilares y al que se le accede por medio de una escalera caracol; la cubierta es plana. Esta planta corresponde a la disposición estructural del piso principal. Aunque en el espacio de la vivienda este definido por la superficie de la plataforma, la retícula estructural regular de los seis pilares no aporta la más mínima sugerencia de cómo se podría distribuir el espacio para crear lugares. Le Corbusier proyecto varias casas con el sistema Dom-Ino. Mies Van der Rohe también experimento sobre el tema de la independización de la organización espacial respecto al orden estructural. No obstante, ambos arquitectos coincidieron en reservar la estructura de un papel en la identificación del lugar. También experimentaron con el espacio limitado por espacios horizontales.


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